Los primeros días de una relación son geniales. Haces el esfuerzo de verte bien, mantener buena higiene y ocultar todas tus cosas asquerosas. No respiras en su dirección si no te has comido una menta. Los cuerpos están tan constantemente impecables y bronceados, que empiezas a preguntarte si alguna vez no se ven perfectos.

Pero a medida que el tiempo pasa, las cosas cambian. A medida que te sientes más cómodo con tu pareja, la rutina cambia y comienzas a actuar normal a su alrededor. Realmente normal. Como si olvidaras que está en la habitación.

Eventualmente, las cosas por las que trabajaste tan fuerte para ocultar salen a flote,literalmente. Pero si soportas los estímulos olfativos, vistuales y auditivos que produce tu otra mitad, entonces ganaste la lotería.

  1. No hay obligación para afeitarte.

La belleza de estar cómodos juntos es que solo deben afeitarse si es necesario. No hay presión para ser elegante día y noche, lo cual es fantástico para aquellos que no pueden mantener el hábito. Ningún buen novio va a dejar a su pareja por un poco de vello corporal de más.

  1. Se lanzan pedos en la presencia del otro.

Es natural, ocurre, acostúmbrate. Las chicas fingen que no se tiran pedos, pero por supuesto que todos lo hacemos después de comer curry o comida mexicana. En los primeros días de la relación, ocultan sus pedos, pero una vez que escuchas uno, empezarás a escuchar muchos más. Es una buena señal, créeme.

  1. Se discute sobre la caca con normalidad.

No es la clase de cosa que discutes en la primera cita, pero una vez que te sientes cómodo, hablar sobre caca es simple. Un gran hito en cualquier relación, hablar con tu pareja sobre cuánto necesitas cagar es una señal de que llegaste al máximo nivel de comodidad.

La cima de la asquerosidad se logra en la página siguiente…

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