No importa si eres una romántica empedernida o si tienes el corazón de hielo, probablemente has fantaseado por el día en el que el amor de tu vida te proponga matrimonio. Quizá has soñado con que te hagan la petición en la cima de la Torre Eiffel o mientras pasean en góndola por Venecia. ¡Tal vez tu fantasía tenga que ver con un atardecer! Es un momento que recordarás por el resto de tu vida, y si se hace de manera tradicional, terminará con un anillo en tu dedo.

Cuando mi abuelo le propuso matrimonio a mi abuela, decidió que no se arriesgaría a comprarle un anillo de compromiso en caso de que no le gustara. En su lugar, le dio un cheque para que ella comprara el anillo que le gustara. Fue un gesto romántico, y la mamá de mi abuela le dijo que comprara el anillo más grande y llamativo que pudiera encontrar. Mi mamá dijo que esto era una prueba para ver qué tan puras eran las intenciones de mi abuelo cuando recibió la gran factura después, y estoy de acuerdo…

La propuesta de matrimonio no debería girar en torno a anillos costosos, pero tristemente, muchos creen que la cantidad que su pareja está dispuesta a gastar para la ocasión es un reflejo directo del amor que sienten por ellos. Para ser honesta, yo le diría que sí a un anillo de caramelo si la persona que me pide matrimonio no puede costearse más nada.

En agosto de 2017, una usuaria anónima de MumsNet fue al sitio web para pedir consejo después de que su pareja le hizo la propuesta. Ella estaba encantada por la propuesta, pero por como sonaba la publicación, quedó perpleja cuando vio su “pequeño” anillo de compromiso…

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